Lo primero que le diré a mi hija

(Mi hija acaba de nacer y mientras yo leo este texto mi pareja debe sujetarla en posición completamente vertical y a la altura de mis ojos)

Hija, lo primero que quiero que sepas es que intentaré no guardarte rencor por destrozar la vagina de mi novia.

Sé lo que importan las primeras impresiones y por eso he querido venir vestido al hospital con mi ropa más elegante. Todo el mundo me dijo que me pusiera ropa cómoda, pero tu padre (yo) se está tomando tu nacimiento muy en serio y por eso me he puesto zapatos y traje de color blanco. Sí, efectivamente, ahora mismo tu madre [NOTA: comprobar] está en bata y despeinada mientras yo estoy perfectamente peinado y guardando la compostura. Esto te dará una idea de quien se está tomando realmente en serio tu nacimiento y se ha esforzado al máximo (yo). 

Te preguntarás cómo ha ido tu nacimiento. Bueno, es probable que me hayas oído rebufar o me hayas visto vomitar y desmayarme, tirando mucho material médico al suelo al intentar agarrarme a algo justo antes de golpearme la cabeza en el suelo. [NOTA: saltar esta parte si no ha sido así] Déjame decirte que eso es completamente falso y que si me he tumbado en el suelo ha sido, muy posiblemente, de aburrimiento. Soy una persona muy acostumbrada a las emociones fuertes y apenas grito cuando voy por la acera y un autobús pasa muy rápido a menos de cinco metros de mí. Así que no (risas de condescendencia), no me ha dado tanta «impresión» tu nacimiento. 

En cualquir caso, si tienes el recuerdo [insistir si es así] de que me he desmayado durante tu nacimiento, recuerda que para el padre un parto es un trance durísimo, por lo que no hay vergüenza alguna en perder un poco el conocimiento en el proceso. ¿Y quién no solo no me ha ayudado mientras yo estaba en el suelo sino que me ha ignorado completamene? Tu madre. Como ves, no te puedes fiar ni de la gente más cercana. Pero que te sirva mi calvario reciente como lección: en el mundo nacemos solos, nos desmayams solos y morimos solos. 

Respecto a tu educación, habrás oído hablar del método Montessori y quizá te preguntes si vamos a seguirlo. Verás, yo soy una persona tradicional y no creo que los bloques de madera de colores puedan educar a ningún niño. En mis tiempos la educación no era así, sino que cada alumno tenía que valerse por sí mismo. En clase de naturales tuve que deducir yo mismo la revolución copernicana porque mi profesora estaba demasiada ocupada fumando. Mi profesor de matemáticas era un charco de agua estancada que había al lado del portal de mi casa. Ese es el tipo de pedagogía que yo recibíy padecí y por tanto el que defiendo.

Déjame advrtirte otra cosa: no serás una mujer muy alta. Lamento informarte de ello. Si bien es cierto que una altura adecuada te permitirá acceder a los mostradores de recepción, ser bajita tampoco es ningún problema. De hecho, a tu madre y a mí nos ha ayudado mucho en nuestras respectivas carreras en el mundo de la comedia y compensamos nuestra falta de presencia física con una voz especialmente chillona y un megáfono opcional.

Pero no nos adelantemos tanto y ocupémonos de estos primeros días, que serán bonitos pero también complicados. Respecto a la ropa, si bien en las clases de preparación al parto y en los numerosos libros que hemos consultado indicaba que había que traer al hospital un montón de prendas completamente inútiles, yo he preferido traerte únicamente una camiseta vieja y unos tejanos Levi’s que, si mis cálculos son correctos, podrás usar hasta la Universidad, donde estudiarás Medicina o Física. En absoluto estudiarás una carrera de letras porque tu madre y yo ya hemos llenado el cupo de esos conocimientos inútiles que solo nos han traído problemas y miseria.

También somos negacionistas de los pañales y en casa apostamos por una cosa llamada «papel higiénico» que hasta ahora nos ha funcionado muy bien a todos. No veo motivos para confiar en otros productos. Como eres muy pequeña no sabrás usarlo pero en cuanto tenga ocasión te dejaré mirar cómo lo utilizo yo para que tengas un ejemplo que imitar.

Respecto a la alimentación, la cena es a las 22:30. En casa tenemos unos horarios algo tardíos. Te acostumbrarás.

Como ves, tu nacimiento y llegada están calculados al milímetro.

Es cierto que la cuna está comprada pero sin montar. He pensado que podamos montarla juntos y pasar algo de tiempo de calidad padre-hija haciendo manualidades. A mí se me da muy bien montar muebles pero preferiré que lo montes tú a solas mientras yo me bebo una cerveza y me abanico la cara con las instrucciones del montaje. Eso forjará tu carácter.

¿Voy a ser un padre exigente? Sí, muchísimo, esto es lo primero que quiero dejarte claro. Es más, quiero que sepas que esta es la tercera vez que leo este texto porque hubo dos bebés anteriores a ti que me decepcionaron y que tuve que cambiar por otros en el hospital mientras los padres no miraban [NOTA: frase opcional en función de si he necesitado cambiar a un bebé defectuoso por otro].

Quiero que sepas que, como padre, voy a jugar contigo 45 minutos por semana y que te llevará a pescar frecuentemente. Por supuesto no será en el mar, sino que iremos a la pescadería Puri, del Mercat de Sant Antoni de Barcelona. Allí te dejaré coger el pescado más grande de la parada y hacerte una foto con él mientras lo sujetas para que podamos ponerla en nuestro álbum de fotos aguantando pescados. 

Te confirmo también n que por ahora no se te agujerearán las orejas, práctica ancestral que tanto tu madre como yo consideramos que es machista. Por el contrario, sí hemos decidido tatuarte en el antebrazo el logo del Real Betis Balompié, el equipo de fútbol de la familia. De este modo nos aseguramos de que no animarás a equipos que consideramos enemigos.

Tus películas favoritas serán El Padrino, Mad Max Fury Road y un vídeo sobre calderas industriales que hay en Youtube y que al principio es aburrido pero que mejora al quinto visionado. Quizá los cinécilos no lo consideren «cine» como tal, pero es instructivo verlo porque creo que las generaciones futuras tenéis que mejorar el «tejido industrial» de España. 

Déjame decirte que el mundo no está muy bien ahora mismo, no solo hay una guerra en Europa, sino que también han cerrado el restaurante Alfredo’s Plaza. Pero el principal reto de tu vida será el cambio climático. Confío en que tu generación lo solucione o bien descubra algún tipo de bebida realmente refrescante.

¿Qué puedes esperar de la vida? Muy poca cosa. Básicamente te sentirás culpable todo el rato por creer que lo estás haciendo todo mal, pero también hay macarrones con tomate, lo que está bastante bien. Para que lo entiendas, la vida es una especie de estafa piramidal: para encontrarle sentido necesitarás engatusar a algún pringado. En mi caso, ese pringado eres tú. 

En esa mochila encontrarás un iPad, puedes entretenerte con él unas horas hasta que yo vuelva del bar.

Bienvenida. Y de nada.

Kike Garcíahttp://www.elmundotoday.com
Kike García (Motilla del Palancar, 1957) és un dels creadors de El Mundo Today, on escriu articles, i col·labora en mitjans com El País i Cadena Ser. Ha publicat dos llibres: Historia, el libro i Constitución Española. Com a còmic té tres discos de comèdia: Live at La Llama Store, Un señor bajito i Lo mejor de Félix el gato. Ha actuat a llocs de prestigi com YouTube i el Festival Cruïlla. És soci de la Llibreria La Llama Store i actual editor de Ratachillona.

3 Comentarios

    • Si lo dices por el año, Kike es un hombre de su tiempo… la genialidad no tiene edad y nace cuando le da la gana. Si lo dices por el lugar, es una licencia poética, porque todos sabemos que nació en Calzadilla de la Hermanos.
      Buen discurso Kike, aunque quizá optimista en exceso…

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