La campaña de fotos que acompañan los paquetes de tabaco es un fracaso y es un asco. Gente fea, demacrada, desaliñada, todos perdedores, sangrando kétchup por la boca, pulmones ennegrecidos como calcetines sucios, niños feos como de telefilm polaco de los 70 con un cigarrillo en el chupete, ¿quién va a empatizar con todo eso?
En una bolsa de cadáveres aparece el tipo tatuado que te instaló mal la fibra óptica de Diggi; conectado a un respirador, el presidente de tu comunidad, un tipo gruñón, facha y que siempre deja en el ascensor olor a ajo. ¡Cero empatía! Es más, te parece de justicia poética que hayan acabado así. Se lo merecen.
Sin embargo, si una foto de Laura Palmer en la bolsa de cadáveres, en la célebre escena de Twin Peaks, paliducha pero digna, casual, apareciera en los paquetes de tabaco, sin duda nos conmovería y dejaríamos de fumar, Ministerio de Sanidad.



Eso que dice es completamente verdad