Me he mudado con mi abuelo.
Bueno, realmente me he mudado a su casa, no estaba en mis planes que él siguiera aquí.
Ahora que por fin consigo independizarme resulta que tengo que compartir piso igual. Además como soy el único que trabaja, el alquiler lo pago yo. Bueno, también la comida, el agua y la luz. Dice que ayuda apagando luces para que no me suba la factura, aunque a veces deja encendidas otras, así que me quedo igual.
Él tampoco está contento con la convivencia y no para de dar golpes. Es un maldito cascarrabias y he tenido que poner algunas normas en casa, así que la primera ha sido que si quiere dar golpes o tirar algún jarrón que sea entre las diez de la mañana y las diez de la noche, para respetar el descanso de los vecinos. Hombre, que quien da la cara en las juntas soy yo.
Además no le gusta que beba. Ningún tipo de líquido. Cuando me ve se enfada y, respetando el horario, me tira el vaso al suelo. Harto de barrer cristales los he tenido que comprar desechables de papel. Muchas veces me bajo directamente al bar, aunque sea para contarlo. Me está saliendo caro.
Tampoco le gustan mis amigos y, respetando el horario, nos da portazos. Ahora me he enfadado yo y no dejo venir a los suyos, que siempre me dejan todo lleno de ceniza y hay uno que llora raro.
No creáis que soy malo con él, hay normas que he tenido que poner para protegerlo, como que no se cruce mientras pasa la rumba, que no encienda velas y esté alejado de cuchillos o cosas afiladas si hay gente cerca.
Lo último que le ha dado por hacer es dibujar, en el vaho, mientras me ducho. Está empezando y de momento solo sabe hacer penes y caritas enfadadas. Ayer intentó el logo de Monster.
En fin, nuestra última batalla es sobre la distribución de la casa. Me cambia los muebles y todo lo que pilla de sitio, pero por ahí no paso. Ya le he dicho que mueva lo que quiera y lo volveré a colocar como estaba. A ver quien se cansa antes. Tengo mas probabilidades de ganar yo, un chaval atlético, que mi abuelo, con su cuerpo hecho polvo dentro de un bote negro.
En fin, que me tiene harto. Abuelo, por favor comportate, que tuviste una edad.


