Siempre tarde

Es que siempre llego tarde. Pero siempre, ¿eh? Vaya cruz que llevo. Llegué tarde a este mundo, nací con dos semanas de retraso. Llegando tarde desde el primer momento. Mi padre siempre me dijo que era una barra de pan demasiado cocida. La verdad es que me pega, porque soy bastante “baguette”.

Al humor también llegué tarde.

Mi madre se desesperó tanto de lo que tardé en aprender a controlar los esfínteres que pasé algunos de los primeros años de mi vida con una goma de las acelgas constriñéndome el pito.

Descubrí que los Reyes Magos eran mis padres a los trece años. Me levanté de madrugada a hacer pis y les vi colocando los regalos en el comedor. Pero no fue ahí cuando me enteré, sino unas dos semanas después, en lo que los alcohólicos llaman un momento de lucidez mientras hacía caca.

Del ratoncito Pérez no quiero ni hablar.

No logré entrar a la universidad porque me dijeron que la prueba de acceso para adultos era el último día de febrero y me pensaba que ese año era bisiesto.

Tampoco se me ha dado bien lo de relacionarme con mujeres. Una vez una chica me dijo que fuera a su casa, que estaba sola y podíamos hacer lo que quisiera. Tardé unos días en descubrir que no se refería a jugar al Street Fighter. Por eso no me volvió a hablar. Estoy bastante seguro que en realidad lo que quería era jugar al Street Fighter II, que era más nuevo.

Pasados los treinta caí en la cuenta de que se dice “desayunar” porque dejas de ayunar. Des-ayunas. Y al poco me di cuenta también de que “arreando”, efectivamente, es un gerundio.

Sí que es cierto que a empadronarme nunca llegué tarde. También es cierto que nunca he conseguido que me den cita. De la Cl@ve Pin ni hablamos.

Un día la tele me dejó de funcionar, no sintonizaba nada por muchos botones que tocara. Incluso le di los golpecitos, y nada. Mi vecina tuvo a bien explicarme qué era eso de la TDT. ¡Vaya descubrimiento! ¡Y hasta resultaba que la tele se podía ver en color!

¿Sabéis que las mujeres ya pueden conducir? ¡Y hasta votar!

Total, que aquí estoy, con la camisa a medio abotonar porque llego tarde, joder, siempre llego tarde. Mi familia me ve llegar con cara de asombro, no sé si porque llego más pronto de lo que esperaban o porque he batido mi propio récord de retrasos. Pero lo importante es que he llegado, ¿no? Así que pido disculpas, me atuso el pelo y entro al féretro.

Ya puede empezar mi funeral.

Borja Carcayú
Borja Carcayú
Aspirante a dibujante, comediante de mis traumas, siempre he trabajado el humor tanto en solitario como en compañía, publicando obras propias como "En Pelotas" (junto a Alba Bonoreta) o participando en títulos corales como "Sextories".

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