Cuaderno de bitácora:
Ya son cuatro las horas que llevo sin conexión a internet. Temo que la infinitud de cada segundo esté ya lastrando mi cordura. He comenzado a sentir cierta desazón que me impulsa a comunicarme con humanos. Comunicarme de manera física. Con palabras. Como los animales.
En un instante he perdido la nitidez mental y al regresar a la consciencia me he descubierto alargando la mano para asir las llaves. Temo que mi mente , ávida de escapar de este estado de desasosiego, ha tratado de trasladarme hasta la calle, lugar en el que se encuentra una turba ruidosa y poco gamer a la que llaman «la gente».
Asustado, me he refugiado en mi rincón. Mi pantalla permanece apagada. El router no da señales de vida, no da señal ninguna. Confundido y desorientado me encamino a la travesía de la incertidumbre de una vida sin banda ancha.
¡Ay mísero de mi!, ¡ Ay , infelice…!
Cuaderno de bitácora:
La segunda mitad de la quinta hora sin internet está resultando desesperante. Ciego de una fiebre resultante de la carestía de ceros y unos me he descubierto a mí mismo gritándole por la ventana al sol poniente: » perrosancheeee! Hijueputa! Gibraltar españooooool!»
Y tras darme cuenta, como en el despertar de un mal sueño, me he retirado, y he cerrado la casa a cal y canto.
Soy el ermitaño de los datos. Soy el gollum de los servidores.
Enajenado. Loco. Iracundo. Me alimento de chorizo del lote de navidad y bebo del bidé. Mi tez blanquecina, permanece blanquecina, porque ya no podía ser más blanquecina…
Solo . Roñoso. Jroña que jroña yogurtimas. Así vivo ahora. En un páramo de quietud, entre estertores nefríticos.
Todo en ti fue naufragio.
Cuaderno de bitácora:
La noche no ha acallado a las bestias. Yacer en mi jergón ha resultado una inacción muy poco reparadora. A pesar de ser, el sueño, un letargo carente de contenido, noté la ausencia de las ondas hercianas en el ambiente. El aire vacío de radiación electromagnética abundaba en mis pulmones, como en un pez fuera del agua. El camastro, caliente y arrugado, era la fuente de pesadillas, fuegos y esperpento. Decidí finalmente me yerguer. Alojéme en el suelo frío de baldosa en el que terminé derrumbado y abatido al filo del alba , tras haber navegado en mi cabeza, toda la noche , contra los dragones del fin de los mares
El sueño de la razón produce monstruos.
Cuaderno de bitácora:
A pesar de mi insistencia con la centralita la compañía de telecomunicaciones no va a agilizar las gestiones de resolución de mi incidencia. Así las cosas debo transitar el lúgubre trayecto de mi desesperación solo. Sin la ayuda de nadie. Todo por mi culpa, todo consecuencia de mi destartalado sentido de la oportunidad. ¿ Por qué no contraté el servicio mantenimiento plus?¿Por qué mi vana decisión de cerrarme la puerta al gozo de la libertad eterna de la tienda online de magefesa? Fue mi renuncia. Es un pensamiento que me persigue y me atormenta. Fue mi error. Desistí del mantenimiento plus que incluye la visita de un técnico a tu domicilio en un máximo de 24 horas , treinta gigas adicionales de almacenamiento en la nube y un descuento especial en el nuevo Xiaomi redmi 9, promoción sujeta a disponibilidad máximo 60 unidades.
El yugo que me atenaza. La cadena que me lastra. La oscuridad que me envuelve. Soy yo. Siempre he sido yo. Lejos queda la ledicia. Lejos la jactanciosa realidad de las webs de pajillismo.
O tempora , o mores.



Muy tú. Una mente brillante.