A continuación se reproduce una carta enviada por un servidor a la Dirección General de Protocolo, Cancillería y Órdenes (protocolo@maec.es) del Gobierno de España con una petición
Les escribo en relación con el real decreto 358/2025 que apareció publicado en el glorioso y honrado BOE el pasado 1 de mayo en su sección tercera en el que se le concede la gran cruz de la orden de Isabel la Católica a Su majestad la Infanta (porque majestad mía no va a ser, que yo no la he votado. Bastante majestad tengo en casa con la gata. Su Miaujestad la llamamos) Sofía de Borbón y Ortiz sin otro mérito aparente que el de haber cumplido una edad de dieciocho (18) años sin haber matado por ello a Su Majestad la Princesa Leonor de Borbón y Ortiz, teniente del ejército de tierra.
En viendo que un servidor nació en el año de nuestro señor (quizás mejor dicho del vuestro) de mil novecientos ochenta y nueve (1989) y por lo tanto cumplirá treintayseis (36) años antes de que acabe este año solicita a este ministerio la concesión de dos (2) grandes cruces de la orden de Isabel la Católica pues resulta evidente que si cumplir 18 años es mérito suficiente para recibir tal condecoración cumplir el doble de dicha cantidad ha de conllevar el doble de condecoración. Además tampoco he matado a ninguna princesa en mi vida. He no matado a dos (2) o tres (3) princesas en mi vida, quedando por tanto los méritos suficientes.
Asimismo y aplicando el principio de igualdad ante la ley que recoge nuestra constitución pido que se confiera dicho reconocimiento a todos mis quintos (esto es, nacidos al igual que yo en el año 1989) y la de una sola cruz a los quintos de la mentada su majestad la Infanta Sofía.
Aprovecho esta misiva también para preguntar sobre la posibilidad de ser nombrado «corsario electrónico» por su majestad el rey Felipe VI de Borbón, rey de las Españas, Jerusalem, Dos Sicilias, señor de Vizcaya y Conde de Barcelona, Señor de Gipuzkoa y Señor del Camero y quizás de un cachito en Narnia, está por ver. Me comprometo a en caso de guerra hacer la piratería electrónica y el ciber filibusterismo contra sus enemigos sean cuales sean, particularmente los británicos que manía les tengo, a cambio de la patente de corso correspondiente. Esto es más que nada porque tengo unos amigos que quieren casarse y tienen especial gusto por la temática pirata y he pensado que si fuese nombrado corsario por su majestad podría casarles dándoles gran gusto.
Añado además que en caso de guerra entre su majestad y la de la pérfida Albión me comprometo además la construcción de cuantos balcones me sean posibles en la defensa de nuestro reino.


