Quiero romper una lanza a favor del cine europeo. Concretamente, el cine de acción europeo. Se hace poco, sí, pero tú lo ves y es realista, te crees que puede estar pasando de verdad, porque la gente, cuando lleva un rato corriendo, se cansa. Por el contrario, los guiones de Hollywood, digamos que en algunos casos tienen un ligero extra de fantasía, mientras que, en otros, el extra pesa más que la base. Hagamos un repaso de las principales características de las películas de acción hollywoodienses.
Para empezar, el protagonista siempre tiene el mismo perfil: el superhombre (porque casi siempre son señores, por lo que sea), y no me refiero al subgénero de superhéroes, me refiero a personas que se supone que no tienen superpoderes, pero que son capaces de hacer saltos de diez metros, correr veinte minutos seguidos a sprint sin problema y pelearse durante treinta minutos a puñetazo limpio sin que salga una gota de sangre, todo en la misma secuencia. Y aún les queda energía para tener sexo salvaje durante toda la noche. Quiero poner como ejemplo de superhombre a Jason Statham, concretamente en una secuencia de Transporter 2: Están en una persecución a pie de estas típicas de no cansarse nunca, y de repente, mientras el “malo” (que se llama Dimitri, por supuesto) escapa por carretera, al personaje de Statham se le ocurre que la mejor manera de perseguirlo es por el río. Cuando ya está cerca de Dimitri, salta y se desliza por una bandera de Estados Unidos que había por ahí, no vaya a ser que a la gente se le olvide de en qué país está, para caer en una moto acuática que casualmente estaba parada justo debajo de la bandera. Además, cae con una precisión milimétrica, justo en el asiento de atrás, y no encima de la mujer que hay a los mandos de la moto. Acto seguido, en vez de disculparse y buscar una moto libre o tirarla de la moto, como haría cualquiera con media neurona, agarra a la mujer por los muslos, así, sin consentimiento, la levanta, le hace dar una voltereta y la deja en el asiento de atrás, que se ha quedado libre, porque de las tres milésimas de segundo que ha tardado en hacer eso, le han sobrado dos para moverse al asiento de delante. A continuación, arranca la moto, sigue al malo desde el agua, y el novio de la mujer sale a su vez a perseguir a Statham. A todo esto, Dimitri, que sigue huyendo a pie, alcanza a un autobús escolar, consigue subirse de polizón agarrado a la parte de atrás y empieza a burlarse de Statham, lo cual nunca es una buena idea. Justo después, Statham ve una rampa en el sitio exacto para enfilarla, volar y meterse en la carretera, justo detrás del autobús. En este momento, mi cabeza pedía que la moto de agua se convirtiera en moto terrestre, pero no. En su lugar, Statham salta y coge a Dimitri, que ha conseguido meterse en el autobús por la puerta trasera. Mientras, la mujer de la moto de agua le dice adiós a Statham con la mano, en un plano tan innecesario como inverosímil, a juego con la película. El conductor del autobús escolar, al ver la actitud de Dimitri y el superhombre, para y desaloja con calma el vehículo, ocupado por gente jubilada. “La cuestión es que sea gente en pañales”, debió decir el director . Al final, toda esta persecución es para que Statham le haga un par de preguntas a Dimitri y le clave una jeringuilla con agua haciéndole creer que es un virus en el que el mismo ruso y sus socios están trabajando. Tras esto, Dimitri sale corriendo del autobús, le roba el cinturón al conductor, lo utiliza, por supuesto, para hacerse un torniquete, y sale corriendo mientras Statham le mira haciéndose el interesante.
El torniquete, por cierto, es otra de las características de las películas de acción con más fantasía que realidad, probablemente la favorita de cualquier guionista anglosajón porque sirve para absolutamente todo. ¿Una puñalada? Torniquete. ¿Un disparo? Torniquete. ¿Una prensa le deja las piernas con el grosor de un smartphone? Torniquete. Y a funcionar, que los malos no se atrapan solos.
Para terminar, también quiero destacar el papel de los tiroteos en este tipo de películas. Más allá de que los personajes saquen la pistola en cuanto les parece que alguien les ha mirado mal, que es más o menos la imagen que tengo de Estados Unidos, lo que me llama la atención es la puntería de los matones, que suele ser muy buena únicamente cuando el protagonista está protegido o la película necesita un giro dramático, aunque en la mayoría de los casos, el protagonista puede estar sin camiseta, en un descampado, con una diana tatuada en el pecho y un imán gigante, que no recibe ni una sola bala. Él, en cambio, no necesita más que una bala para cada uno de los matones. En algunos casos, incluso es capaz de matar a dos o tres con una sola bala.
Después de este repaso, espero que se entienda mejor por qué prefiero ver acción realista como, por ejemplo, Alerta Cobra.


