Entrevistas de la contra. Jonatan rodríguez: he celebrado que suban la cuota de autónomos con vino espumoso

Jonatan (sin hache) Rodríguez tiene 38 años y se define como entrepreneur, soñador y estoico del siglo 21.

Nos abre la persiana del garaje de sus padres en Ripollet, Barcelona. Té matcha en mano, lleva horas de pie. Las 4 de la mañana es su hora normal de levantarse. Prepara en ese momento una bañera de cubitos de hielo que han cogido olor a pescado en el congelador de sus padres y se sumerge. “Me cambia las vibraciones mentales. Empiezo el día como un superhombre, y además me sacrifico. Soy un ganador”, sonríe.

Nos pide que no incluyamos la foto sonriendo porque hace poco se le cayó una pieza, y aún no ha ido al dentista a que le arreglen el pequeño desaguisado. “Me están haciendo el invisalar y ya me espero”, dice.  Además, la filosofía nos enseña que la apariencia es sólo una máscara, argumenta. “Lo importante es el interior, como en la bella y la bestia”. Es fan de Disney, aunque no lo dice mucho para que no se ríen de él en el gimnasio.

Estos días se ha hecho viral por defender la subida de la cuota de autónomos propuesta por el gobierno, “sin ser él nada de eso”, dice.

— Por qué defiende una subida que se ha criticado desde todo el espectro político?

— No creo en fantasmas, lo siento.

— Me refiero a que todo el mundo, sea de izquierdas o derechas, ha criticado esa propuesta, pero usted la apoya.

— Ah, claro que sí. Yo soy empresario, entrepreneur. Soy mi propio jefe, yo me doy trabajo, ¿me entiende?

— ¿A qué se dedica?

— Soy guía de negocios y emocional. Les enseño a mis seguidores a triunfar como yo. Y soy mi jefe, soy empresario.

Desde su cuenta de TikTok con 115 seguidores, Jonatan difunde sus mensajes de filosofía estoica y da consejos de “business”.

— Quiero que suban la cuota porque es un camino corto a lo que quiero conseguir.

— ¿Por el hecho de que le obliga a aportar más para su jubilación?

— ¿Jubilación? No, no. Soy muy joven para pensar en eso. Pero los estoicos nos enseñaron, hace trescientos años, que el sacrificio es el único camino al éxito. Por eso, si te bañas en hielo, eres un triunfador, si comes una lechuga hervida en lugar de un Big Mac, si no pones el aire acondicionado ni a 40 grados. ¿Me entiende, bro?

— No estoy segura de entender, disculpe.

— Pues que si ganas 600 euros al mes (yo ya estoy cerca, confío en poder llegar) y pagas 300 de cuota o más, estás haciendo un sacrificio de los buenos. Porque no podrás comer y si no vives con tus padres, tendrás que alojarte debajo de un puente de la autopista. Ahí sí estarás haciendo un sacrificio muy tocho. Y las recompensas vendrán igual de tochas.A este votante de la derecha más comprometida, como le gusta llamarla, no le importa ser un incomprendido. “Los genios”, dice, “como el lobezno de la finanzas o el Roquefeler, no pensamos como el resto de borregos.”

Laura R.
Laura R.
Profe, redactora y traductora freelance (o sea, pobre)

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