Llevo tanto tiempo con la cucaracha en casa que he decidido adoptarla

Hacía ya un tiempo que escuchaba pasos por la noche, pero la verdad, después del susto del primer día no le di importancia. Ya era habitual y había veces que me encontraba el salón más limpio de como lo había dejado.

En la vida de todo hombre llegan días importantes, algunos se casan, yo cogí una cucaracha con un vaso y un flyer y me fui a la protectora de animales. Ya que no se iba quería ser responsable. Mientras estábamos haciendo el contrato de adopción la metieron en un chenil para perros, se escapó, pero conseguimos encontrarla aterrorizando un pitbull. Tras el susto quise ponerle chip, pero la veterinaria me explicó que no era buena idea atravesarla con una aguja, así que le escribimos la dirección de mi casa con tipex. 

Tampoco me dejaron vacunarla.

Ya de vuelta a casa, con un sentimiento de pertenencia mutuo, nos echamos una cerveza en el sofá. No sabría explicar el qué, pero algo había cambiado. 

Pasaron los días y nada volvió a ser igual, antes cada vez que la veía sentía cosas por dentro, ahora, solo era rutina. Un día tras otro. Creo que nuestra relación se basaba en encuentros esporádicos e intensos en el baño, en la cocina… Habíamos perdido la chispa. Ya no me emocionaba al verla, ni siquiera recuerdo el nombre que le puse. 

Al final tuve que pisarla. 

La protectora nunca me preguntó por ella.

Lucas Ruiz
Lucas Ruiz
Demasiada Cafeína.

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