Breve historia del ¿Cómo estás?

A todos nos ha pasado. Ves a ese amigo o amiga de hace tiempo, no hay nada que decir, pero hay que llenar el espacio y, como si fuese una ventosidad, a alguno de los presentes se le escapa un ¿Cómo estás?

Pero ¿De dónde surge esta recurrente frase? ¿Por qué si le quitas los interrogantes es un piropo? Y más relevante aún ¿Alguna vez nos ha importado la respuesta?

Al principio, cuando el Risk era un mapa de dos casillas, la gente no estaba de ninguna manera, pues siempre estaban de paso; principalmente del nacimiento a la muerte, que solían ir muy juntos. Nadie inquiría a los demás y se vivía en un estado de apatía general, dado que era muy difícil cogerles cariño a tus hijos si duraban menos que una gastroenteritis.

No sería hasta la invención de la silla que la gente pudo descansar y sentarse, se empezaron así las primeras diferencias de clase entre los ciudadanos libres sentados y los esclavos de pie, conflicto que se siguió arrastrando hasta bien entrado el siglo XXI, como lo demuestra la talentosa, y en ese momento infantilizada, María Isabel con su famosísimo single del 2004 “Antes muerta que sin silla”.

Ya situados en la época medieval, se añadió un estado intermedio entre la vagina y el suelo: el estar borracho. Innovación que se incorporó rápidamente a todos los hogares dado el sufrimiento generalizado por tener que vivir en una época en la que literalmente todo estaba mediomal. De esa época también surge la invención de las sillas musicales, actividad que comprendía la totalidad de los estados en ese momento incluido la muerte, si la cosa se ponía súbitamente competitiva.

Estando de pie o sentado, sobrio o ebrio, la pregunta siguió siendo irrelevante durante muchos años, pues la gente gozaba de una vista excelente, como se puede demostrar por la falta de gafas en las excavaciones arqueológicas, y podía solucionar el estado de los demás con un simple vistazo.

Las personas siguieron en esos estados absolutos hasta que, a finales del siglo XVIII un grupo de jóvenes ricos aburridos y, peor aún, franceses decidieron estar cabreados. Empieza aquí la importancia del ¿Cómo estás? Dado que tú vida dependía de los humores ajenos, normalmente imposibles de descifrar a menos que el otro lleve en la mano una antorcha en llamas.

De ese français caprice a la actualidad se fueron añadiendo más opciones hasta la explosión de los estados de hoy en día que se puede estar: vivo, borracho, confuso y cagando a la vez sin que nada de ello sea apreciable a los ojos de los demás.

He aquí la relevancia actual de preguntar

¿Cómo estás?

M. H. Queen

Siempre quiso ser un señor inglés para poder comer paella los lunes y mirar por encima del hombro sin vergüenza alguna. Para tapar su deshonroso origen se pasa los días bebiendo té y tratando con desdén a la gente de su entorno.

M. H. Queen
M. H. Queen
Siempre quiso ser un señor inglés para poder comer paella los lunes y mirar por encima del hombro sin vergüenza alguna

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