Año 2130. La tierra, ahora llamada Teslaland03248yRINmm@# está habitada por robots con cerebro IA.
¿Toda?
No, porque dos grupos de los antiguos humanos sobreviven en los márgenes, intentando (con poco éxito) reproducirse para que la especie no acabe por completo en el olvido.
Estos dos grupos son enemigos, aunque ambos han tenido que adaptarse a la realidad de Teslaland0424.. etc.
En el grupo de los nepodaddys, la vida en Teslaland se parece a la de sus padres, abuelos y tatarabuelos. Risketto Cheeto Ganshi’t III está al mando. Lleva implantada una IA cerebral, como sus antepasados. Cuando se está quedando sin batería se le pone boca de muñeca hinchable, y se buggea repitiendo: “They’re eating the dogs, they’re eating the cats”, recordando al software defectuoso del ancestro Donald. Los otros nepos alrededor sonríen con ternura, añorando aquellos tiempos…
Desde su cúpula estanca en Maralago, los líderes ya no tienen más que hacer que vivir en su retiro de placer. Ellos sí ven árboles, ríos y montañas; ellos sí disfrutan de las robots menores de edad vestidas de colegialas que por generaciones han sido su deleite. Allá por 2025, el ancestro Donald, con su medio cerebro robótico comandado por IA y su otro medio con un CI de chimpancé (perdón a los chimpancés), trazó el plan maestro que supuso el fin de la tierra.
Queda otro grupo reducido de humanos, no obstante. Los de la resistencia, o la revuelta, según quién pronuncia su nombre. Hay quien dice que son 10, otros aseguran que un millón. Es difícil precisar, porque viven ocultos. Se hacen pasar por robots, fallan a propósito el test de Turing. Pero son humanos, quizás los últimos de los humanos. Los nepodaddys están todos estériles por los abusos de sustancias y además, no pueden reproducirse con las niñas-robot.
Se dice que los de la resistencia podrían procrear, ya que teóricamente no han perdido las funciones fisiológicas que lo permiten. No obstante, es tal la presión psicológica por sobrevivir en un planeta lleno de IAs fascistas, haciéndose pasar por ellos, es decir, fingiendo no tener emociones ni empatía, ni criterio, que sólo les queda energía para pelearse entre ellos por ver cuál es la “resistencia pura”.
Pero vamos a lo que iba, vamos al mensaje para las futuras generaciones, que no me queda energía ni eléctrica ni de la otra, y me tengo que poner a recargar.
La respuesta a por qué resucitamos el nazismo y le dimos el poder a las IAs en 2025 no es: “42”. Es:
Otra pregunta: ¿alguien tenía una idea mejor?


