Buenos días y gracias. ¿Me voy ya? Ah, vale, que todavía no he empezado. ¿Dónde se habla? Venga. ¿Me se oye? Siete, dos, nueve, uno. Mmmbá, mmmbá. ¿Todo bien? Empiezo.
Gracias de corazón a mi partido por ser mi partido y ser yo su presidente. Lo he conseguido con el noventa y nueve con veinticuatro por ciento de votos siendo yo el único candidato, lo cual es un grandísimo logro. Aspiraba al cien por cien, pero bueno…
(Mira a la nada durante un minuto respirando muy rápido. Finalmente, se seca el sudor de la frente y carraspea. Lee una ristra muy larga de agradecimientos).
Pero gracias en especial a mi amigo Marcial Dorado, él ya sabe por qué.
(Más agradecimientos).
Ha dicho Isabel, en un discurso francamente memorable, un montón de cosas de las que ya no me acuerdo, pero el chiste ese del perro Mistetas no lo conocía y me ha parecido muy gracioso. Gracias, Isabel.
Podría seguir agradeciendo a más personas, pero no recuerdo sus nombres y apellidos. Me han dicho que ha venido un tal «M. Rajoy», ¿sabéis quién es?
El hecho de que esté aquí el presidente Aznar está también muy bien.
Venga, al turrón.
Yo lo que quiero es ser Presidente de EE. UU., pero como me han dicho que eso es un poco difícil, me conformo con España, que es donde vivo, es más pequeña, más fácil de manejar y aquí tengo muchos amigos jueces, empresarios y contrabandistas.
Yo hoy podría hablar del principal problema que tiene España y no sería un discurso corto, sino largo, pero lo voy a resumir diciendo: «Sánchez, hijo de puta, sal de mi Palacio del Congreso, que el nene va para allá, o te reviento, mamón».
El cambio que buscamos todos consiste en tener un discurso moderado y dejar atrás los insultos y ataques personales que sufrimos sistemáticamente quienes somos del PP en boca de miembros del PSOE, y para que eso pase tenemos que gobernar nosotros, y cuando digo «gobernar» me refiero a «gobernar», y cuando digo «nosotros» me refiero a «yo», ya sabéis lo que quiero decir. Si no lo sabéis es porque todavía no he gobernado, pero cuando gobierne, lo sabréis.
Y para que eso pase, me tenéis que votar los que estáis aquí, pero eso sería muy fácil, así que también me tienen que votar los que están fuera y en mucha cantidad. Podríamos sacar al ejército con tanques a la calle, pero como vivimos en una democracia, vamos a votar primero a ver qué pasa.
Así que eso es lo importante, convencer a esas personas sin tener que matarlas o encerrarlas en una prisión, como ya hicimos en el pasado. Y si hay un momento en que nosotros, y en concreto yo, podemos llegar al Gobierno es ahora. Como se no se escape este tren…
(Mira a la nada durante tres minuto respirando muy rápido. Finalmente, se seca el sudor de la frente y carraspea).
Bueno, venga, os lo voy a decir: el propósito de que yo gobierne es mejorar la vida de la gente. ¿Cómo? Pues los españoles de bien lo sabrán cuando gobierne, creo que ya ha quedado bastante claro.
El cambio consiste en que yo sea el Presidente y no la escoria rastrera y repugnante del bicho ese cabronazo de Sánchez, me cago en sus muertos, no sé si me he explicado bien. Y para ello hay que dejar de lado la falta de respeto y el odio en la política actual. Para que todo eso mejore, tengo que gobernar. Es muy simple, algo que hasta podría entender un subnormal. Traíganme un subnormal. ¿No lo hay? Pensaba que este sitio estaba lleno. Bueno, pero que otro día lo tengamos ya preparado.
España está como está porque no tiene un Gobierno serio, y yo soy una persona seria. Hoy más que nunca hay que tener un Gobierno de personas capaces, honestas, responsables y serias, pero mientras tanto aquí estamos, yo, nosotros y vosotros, y los que nos tienen que votar, que en este caso son ellos.
Os lo voy a decir claro: no voy a prometer nunca imposibles. Lo que sí garantizo es que si ganamos las elecciones con mayoría absoluta, entonces seré Presidente y gobernaremos, y no creo equivocarme al decirlo esto.
A ver, me han puesto aquí 10 tareas prioritarias que se impulsarán en los 100 primeros días de Gobierno si los españoles quieren que yo sea Presidente, pero no las voy a leer porque todavía no lo soy.
Bien, es el momento de ser todavía más claros de lo que he sido hasta ahora, y lo voy a ser contestando a todas las preguntas que me han hecho los españoles. Son seis preguntas y seis respuestas. Puede que parezcan muchas, pero son sólo seis.
Primera pregunta: ¿Prefieres el verano o el invierno? Pues ni una cosa ni la otra, las dos estaciones me gustan.
La segunda: ¿Qué Gobierno habrá después de las próximas elecciones generales? La respuesta es: yo.
Tercera: Y en La Moncloa, ¿vas a poner cortinas nuevas? Pues a lo mejor, todo depende.
Cuarta: ¿Y ETA? Pues mal, muy mal.
Quinta: ¿Y los catalanes? Mucho peor.
Siguiente y última: ¿Y las minorías? Pues que sean más grandes y entonces no serán minorías.
Permitidme que os recuerde algo: para cumplir todo esto hay que ganar las elecciones y que yo sea Presidente. Si algo sacamos en claro hace dos años cuando podía haber sido Presidente y algo no salió del todo bien, es que no fui Presidente entonces.
(Mira a la nada durante seis minuto respirando muy rápido. Finalmente, se seca el sudor de la frente y carraspea).
Así que el objetivo ahora es ser yo, por fin, Presidente, pero de verdad, y poder repetir lo mismo que dijo el presidente Rajoy en su última intervención en el Congreso: «Ha sido un honor estar aquí porque de otro modo no habría venido y no sería un honor». Y lo cierto es que sí.
Amigos, ya para terminar, levantad la mano derecha en alto, así como si estuviérais pidiendo un taxi pero bajándola un poco, y repetid conmigo:
¡Viva la libertad! ¡Viva la democracia! ¡Viva España! ¡Viva Franco!Gracias a todos.



Y las minorías…. Jajajaja. Felicidades