Querida hija de puta:
Me gustaría tanto poder escribir esas cursiladas que los humanos ponen en sus redes (esa cosa que mis discípulos les han inventado para hacerles esclavos, y donde les gusta mostrar fotos falsas, vaya a usted a saber por qué). Siempre están con “a la persona que lo dio todo por mí” o “gracias por quererme incondicionalmente”. Y luego muchos corazones.
Debe ser bonito sentir eso de verdad. Creo que los humanos, en gran parte, también están mintiendo ahí. Pero vamos, que yo lo veo y me entra la risa, y el cabreo. Porque tú, mami, no diste una mierda por mí, y no me quisiste, ni condicional ni incondicionalmente. De hecho, te quiero felicitar por ser tan hija de puta. O sea que mi tarjeta lleva esta dedicatoria: a la mamá más hija de puta del mundo. Y no estoy exagerando: soy Satán.
Quiero inaugurar esta línea de tarjetas de felicitación, porque ahí, entre los humanos, impostados y cobardes, habrá algunos que busquen unas líneas que les representen a ellos, con su mierda de madre que les desgració la vida. (Esto no está dando risa, ya lo siento, intentaré enderezarlo).
Por tanto, mis tarjetas de felicitación a mamá satánica, llevarán iconos de tridentes y calderas, con estos lemas:
— Por dejarme solo/a (no soy woke) cuando te necesitaba
— Por no atender ninguna de mis necesidades, y dejar que me cuidaran en casa de Job: ¿es que no tenía bastante ese pobre hombre?
— Por no interponerte cuando papá (Diosito) llegaba borracho y me buscaba para meterme una paliza, insultarme y gritarme muy cerca de la cara. Qué casualidad que tuvieras que ir a atender el cocido justo en ese momento, mami
— Por decirme que era un torpe de mierda cuando intentaba hacer cosas, como llevar los cálices a la mesa. Eso no ayudó a mi autoestima, mamá
— Por tener a un preferido y mostrarlo a todas horas, para humillarme. Sólo Gabrielito podía hacer bien las cosas, nunca le castigabas por nada, y se llevaba paga doble cada semana
— Por hacer de mí, en definitiva, un ser lleno de complejos, que tiene miedo a mostrarse vulnerable y lo disfraza de agresividad. Si me hubieras pagado la terapia, como te pedí, la humanidad sería muy distinta.
Gracias, en resumen, querida mamá, por ser tan destructiva que me hiciste quien soy: el príncipe de las tinieblas.
“Y el padre, ¿qué pasa con el padre? Siempre cargando contra las mujeres, mimimi”…
Ya me adelanto a las feministas, tengo preparada mi felicitación del día del padre cuando toque. Pero lo que corresponde a la madre, le corresponde.
Firmado: tu hijo Satán, con odio eterno


