
20 años distan de este texto. Siempre el mismo tema en la cabeza: el futuro.
Últimamente me pregunto qué podría haber hecho la Marina de 2004 con 11 años para triunfar:
— Invertir en bitcoin (aunque esta criptomoneda surgiera a finales de 2008. Yo qué sé, podría haberme anticipado a la movida).
— Realquilar por un euro más las películas del videoclub y erigir mi propio imperio audiovisual antes de los 14.
— Pasar la platusa por la batidora y comercializarla como un suplemento de proteínas to-go. Platufit, con sede en 44 países y varias inspecciones de sanidad pendientes.
— Colgarme una mochila a la espalda cargada de masa de croquetas e ilusiones, montarme en la bici de la comunión, pedalear miles de kilómetros, acabar en Riga y convertirme en la chef estrella del espacio post-soviético.
— Mandar todos mis dibujos al apartado de correos 08080; habría sido la oportunidad de ver mi nombre en un rótulo televisivo.
— Bajarme una mesa de mezclas virtual para Windows XP, hacer un remix de «Aserejé» ft. «Bring me to life» y convertirme en la DJ más laureada de mi generación.
Estas hazañas me habrían dado la licencia de decir: «Si tienes un sueño, ve a por él». «Si no te abren la puerta, entra por la ventana». «Si lo deseas, el universo te lo devuelve».
También es verdad que, para que alguien cumpla sus sueños, debe haber muchas personas que renuncien a los suyos.
A no ser que exista gente que anhele rellenar Excels, doblar camisetas o colocar empastes.
Eso sí, el mundo en 2025 no es como nos prometieron.
Puede que, solo por eso, tengamos la potestad de, al más puro estilo OT 2006, decir: «Adelante por los sueños que aún nos quedan».
Si cae el anunciado meteorito, no quiero que me pille rellenando Excels.*
*Ojo, pero porque a mí no me gusta Excel (ni el Office en general, aunque, bueno, tengo un buen dominio de las distintas aplicaciones si se requiere). Hay gente a la que sí le gusta Excel y es respetable y admirable.
**Puede que dentro de poco la IA, además de rellenar todos los Excels pueda teclear por ti y entonces técnicamente el fin del mundo no le pillará a nadie haciendo Excels.
Un abrazo,
Marina


