Cómo recuperar a tu ex gratis

Isabel nunca había imaginado que la búsqueda “Cómo recuperar a tu ex” tan solo sería la segunda cosa más patética que buscaría en Google. En el primer lugar estaba “Cómo recuperar a tu ex gratis”, la cual había escrito en el buscador al darse cuenta de que existía una guía definitiva en PDF para lograr su propósito, pero por la que había que pagar nueve euros con cincuenta. 

Tres días llevaba ya sin dormir, llorando todo el día y toda la noche, limpiándose los mocos para no ensuciar más el teclado del ordenador mientras no dejaba de teclear “Libro recuperar a tu ex gratis”. “Cómo recuperar a tu ex pdf gratis descargar”, “Hacer que tu ex vuelva gratis”. Por más que cambiaba el mensaje para ver si había otras opciones, todas las búsquedas similares volvían a llevarle a la página de aquel latino sonriente, un gurú de las relaciones amorosas que parecía tan feliz de haberlo conseguido él mismo que deseaba ayudar a quien lo necesitara por solo nueve euros con cincuenta. 

Lo pagabas y tu ex volvía a casa, era así. A saber lo que se contaba en ese libro. Cada opinión que Isabel leía sobre él en Internet la tenía más intrigada. La de clientes satisfechos que tenía el libro. Según las opiniones de los compradores, todos habían vuelto a sus vidas normales con sus parejas después de aquel desliz que casi ninguno de los dos recuerda. Y todo por ese libro en PDF que está en Internet a la disposición de todo el que lo quiera descargar pagando. 

Lo que más quería Isabel en el mundo era que su ex volviera con ella. Que siguieran para adelante todos esos planes que habían hecho juntos y que de pronto se habían quedado en nada. Sin él no sabía ni para dónde tirar en la vida. Todo el día rememorando los buenos momentos de los dos como si nunca hubiera habido uno malo.

Si Isabel había entendido bien leyendo la sinopsis del libro, no te habías acabado el PDF y ya lo tenías llamando a la puerta, suplicando por favor que perdonara todo el feo ese que te había hecho, que lo de hacerte creer que quería romper contigo había estado fatal y que ojalá lo perdonases. Con eso soñaba Isabel, con ese momento en el que –ya lo tenía decidido–  haría como si se lo tuviera que pensar. Que se tenía que pensar si lo perdonaba o no. Así, como para darle un susto, que se lo merecía. Nueve euros con cincuenta le costaba hacerse la digna y hacerlo sufrir diez minutos para luego ser felices toda la vida. A ver si tenía suerte y alguien que lo hubiera pagado antes lo había subido pirateado. 

Tres años yendo y viniendo cada uno a su casa habían estado Isabel y su novio hasta que decidieron dar el paso de mudarse juntos. De que él dejara su piso y se mudara al de ella que era más grande y que, total, ya estaban ahí siempre que podían aunque él tuviera la tranquilidad de no llamarlo “convivencia”. Pensaba que pedirle que se instalara de una vez en su casa no era pedir demasiado, y así lo había hecho durante más de un año cada día hasta que él había cedido. Solo faltaba que trajera sus cosas, hasta sitio en los armarios y en los cajones le había hecho ya. 

Pero al final él se lo pensó mejor y le dijo que no. “Que me parece que no estoy preparado”, le puso dos días antes de la mudanza en un WhatsApp, nada menos. “Que no sé yo si me quiero mudar a tu casa”. 

“Cómo hacer que tu ex quiera volver contigo sin que tú se lo pidas gratis”. Isabel seguía llorando en su casa, con su espacio de más en los armarios, tecleando en Google, buscando soluciones. A ver si había otros libros similares escritos por otras personas que lo hicieran sin ánimo de lucro. Que no se dijera que no lo había intentado todo, que no había hecho todo lo posible por arreglar su relación y recuperar el amor de su ex novio.

Después de muchas búsquedas y muchas pestañas abiertas, siempre había un momento en el que parecía que lo tenía, que había encontrado el botón correcto para descargar gratis el libro que quería. Un botón muy grande y muy verde que ponía “descargar”, para que no hubiera duda. Cuando parecía que iba a completar la operación con éxito, de nuevo el mensajito de los nueve euros con cincuenta. Isabel no podía más, ni con una cosa ni con la otra.

Nueve euros con cincuenta le costaba a Isabel que aquella situación tan patética en la que se veía se diera la vuelta y acabara en boda. Que le pudiera decir a todos los invitados de uno en uno que quién era la patética ahora. Nueve euros con cincuenta que de sobra tenía en su cuenta pero que no quería soltar a la ligera, como a la ligera pensaba su ex que habían tomado la decisión de irse a vivir juntos después de tres años de novios. 

“Cómo intentar que tu novio quiera volver gratis”. Si rebajaba la exigencia de la petición, quizás algo encontraba. No iba a pagar nueve euros con cincuenta por un por si acaso, por un a ver si tienes suerte y vuelve. No creía que por ayudarte a intentar algo te fueran a cobrar. Eso ya le parecería un abuso. 

Pero todas las búsquedas con términos similares la acababan llevando a la página de aquel experto latino  que se ve que tenía el monopolio en la red de los milagros para salvar el amor. Lo que entendía ese hombre de relaciones románticas solo él lo sabía. Él y los que sí hubieran pagado por leerlo, claro.

A ver si fuera posible que el autor hubiera sacado antes de su exitoso libro uno más asequible en el que te aconseja para conseguir que tu ex vuelva contigo pero sin las seguridades de éxito que ofrece el otro. Uno en el que tienes que poner un poquito más de tu parte para conseguirlo. Más amor de tu parte y por lo tanto menos dinero. Ojalá que ningún dinero. Si es ningún dinero, mucho mejor. A ver si encontraba algún PDF de “prueba suerte a ver si vuelve” que fuera gratis. Algún libro gratis que explicara “cómo hacer para no darle muchas vueltas a que te han dejado pero sin perder la esperanza de que se arregle”. Algún PDF que le explicara a Isabel “cómo no perder la dignidad y asumir que tu ex novio era tan gilipollas como decían todos” pero que fuera gratis. 


Relato incluido en el libro Vamos a hacer las cosas bien, editado por Libros Walden.

Rosa Ponce
Rosa Ponce nació en Sevilla en 1984. Se mudó a Madrid para ser fotógrafa y acabó siendo guionista y escritora fantasma, además de tocar en grupos como Hardcute Ukelele, Tigres Leones, Ramona o Petróleo. Ha escrito bajo pseudónimo sobre todo lo que se puede escribir y, con su nombre, en algunos medios como Vice, Tentaciones o el fanzine El otro lado. De niña se inventaba historias y canciones que grababa en cintas de cassette y ahora las graba con el móvil. Es autora del libro de relatos "Vamos a hacer las cosas bien".

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