Tarde de domingo

 La llamada de teléfono nos pilla en el metro, de camino a casa después de atiborrarnos de pescaíto frito y unos cuantos finos bien fríos en el chiringuito. Mariano se sobresalta, responde cabreado y se pone blanco como las paredes del vagón. Asiente, susurra algo y cuelga.

—Era tu madre —dice—. Que por qué no hemos ido hoy a comer a su casa.

—¿Mi madre? —Me llevo la mano al pecho—. ¡Por Dios, Mariano, que mi madre lleva cinco años muerta!

—Pues la próxima vez lo coges tú. ¡Que yo no he tenido valor de recordárselo!

Santiago Eximenohttp://www.eximeno.com
Santiago Eximeno escribe cosas horribles y maravillosas en formatos que tienden a ser muy breves. Sus palabras favoritas son «hermoso» y «demencial».

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