Sobre el español

El español o castellano, dependiendo de si uno es facha o progresista, es un sistema de comunicación en soporte escrito u oral, pudiendo pasar de uno a otro soporte mediante el proceso reversible conocido como lectoescritura. Se trata de un idioma inventado por los españoles, por lo que es un idioma artificial, que no puede encontrarse en la naturaleza como otros idiomas salvajes tales como el gallego, el idioma de las vacas, o al inglés, idioma de los pingüinos. Como sistema comunicativo podría decirse que es poco útil, ya que solo sirve para hablar con los que lo entienden y esto es una limitación más que evidente.

Desde un punto de vista histórico, el español parece tener sus orígenes en el siglo VI d.C., en el norte de la Península Ibérica. En particular, nació en la corte del Rey Verrilla I, cántabro anchoúca, hombre de inteligencia limitada y dicción atropellada. Pronunciaba el latín estrepitosamente mal y, lo que en cualquier otro hombre hubiese sido motivo de burla, en la lengua del monarca se tornó moderno y fashionable. La aristocracia comenzó a imitarlo y, poco a poco, hicieron lo propio doncellas, soldados y mozos de cuadras. La nueva jerga se extendió rápido por los campos y villas vecinas y el comercio acabaría por hacerlo popular en todo el territorio. Esta hipótesis es la mayoritaria entre los investigadores actualmente, en el pasado se creía que el español era una mezcla de gallego y catalán, pero esta hipótesis, aunque atractiva, fue rechazada definitivamente en 2017, al descubrirse que el catalán no existe, como tampoco existen los catalanes, que son tan solo valencianos disfrazados de franceses.

Centrándonos en la propia lengua española, esta es carnosa y húmeda, y ello permite una dicción perfecta del idioma español, que requiere de la implicación de todos los músculos bucodentales. Es un idioma extraordinariamente sencillo, como muestra la última consulta realizada por el CIS en España, donde el 99,8% de los encuestados afirman no encontrar dificultades para su comprensión.

El español es un idioma bárbaro y tan absurdo que el inicio de esta oración tanto podría ser un halago como un insulto. De entre todas sus ridiculeces y fallos quizás lo peor y más molesto sea su obstinada manía de colocar los signos de exclamación e interrogación al inicio y al final de la frase? Es un idioma racista, observen: “La raza negra es inferior a la blanca”. Lo han visto, permite la articulación del discurso fascista sin problema alguno. Es una lengua odiada, sobre todo por los españoles, pero estos no lo dicen, prefieren morderse la lengua y sufrir en silencio.

En su faceta oral o sonora, la articulación fonética del español permite la identificación de sonidos con conceptos. Así, cada concepto tiene un único sonido asociado, salvo el concepto de pedo, que tiene dos.

En términos nutritivos, el español prácticamente no tiene grasa, es decir, tiene poca chicha, aunque ello depende de si el hablante tiene o no salero. En ciertas situaciones el español puede ser difícil de digerir, en cuyo caso es conveniente pasar al portugués de Brasil, que es mucho más frugal.

El castellano puede llegar a ser misterioso, como lo fue aquella noche…

La velocidad del idioma español depende de muchos factores, sobre todo de cuánto vino se haya bebido. La suma de velocidades del español y del hablante es relativista, de forma que si el hablante viaja a velocidades cercanas a la de la luz, entonces el español se desplaza a la derecha en el espectro idiomático, convirtiéndose en francés de la bretaña. A veces, el español pasa dos veces por el mismo sitio y en ocasiones por el mismo lugar transita dos veces.

Cabría mencionar, finalmente, los numerosos intentos para mejorar el español que se están llevando a cabo. Algunos lingüistas están intentando reducir el idioma para hacerlo más asequible a nuevos hablantes. En el momento actual se ha conseguido reducir el idioma a esta lista de palabras y expresiones: MAMA, PAPA, SÍ, NO, FARLOPA, DEPENDE, TÍO, AMIGO, ENEMIGO, FACHA, ROJO, CHALET, GÜRTEL, MIERDA, VINO, CERVEZA, AGUARDIANTE, LICOR, CAFÉ, LICOR-CAFÉ y, por último, LA FORMA POLÍTICA DEL ESTADO ESPAÑOL ES LA MONARQUÍA PARLAMENTARIA.

Anxo Vidal Nogueira
Galego de Gallicia. Joven y lozano. Físico de formación. Cómico de stand-up y de más cosas. Escritor, a pesar de que las editoriales no se lo acaben de creer.

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