Ladrones que asaltan casas y las pintan

Agosto de 2021. Dos ladrones aprovechan que la gente está de vacaciones para entrar en las casas de la Urbanización Can Giralt de Begur. Para coordinar los robos, se comunican pintando las paredes de las casas. A continuación, una cronología de las intrusiones realizadas en la vivienda del número 21.

Primera intrusión. Entro, cojo todo lo de valor que hay y lo meto en el coche. Después, pinto la pared del salón de color verde. Así sé que ya la hemos robado.

Segunda intrusión. Vuelvo a entrar, veo la pared y me doy cuenta de que ya la hemos robado.

Tercera intrusión. Entro y la pinto de azul. La tercera casa que hemos asaltado tiene un mueble empotrado y no podemos pintar. Como allí la pared es azul, hay que volver a pintar las casas ya robadas del mismo color.

Cuarta intrusión. Vuelvo a entrar y hago un agujero en la pared para esconder todo el dinero robado porque el coche está lleno. Luego la vuelvo a pintar, pero de rojo.

Quinta intrusión. Al día siguiente, entro y me encuentro a dos perros durmiendo. He hecho tres agujeros en la pared y no he encontrado nada.
Uno de los perros se ha despertado y me está mordiendo la pierna. Del susto se me ha caído el martillo dentro de la pared y ahora el otro perro me muerde el brazo.

Llamo a mi compañero y me dice que había pintado otra casa de rojo para acordarse de que había perros.

Sexta intrusión. Entro en la casa correcta y recupero el dinero. Hemos decidido adoptar otro sistema: azul es robada, verde es medio robada, y rojo es sin aire acondicionado.

Séptima intrusión. Entro y pinto media pared de azul: estoy haciendo la siesta.

Octava intrusión. Vuelvo y pinto la pared de amarillo porque está la policía patrullando el vecindario y hago como que vivo aquí. Cuando se van, la pinto de azul.

Novena intrusión. ¡Mierda, que no se han ido! ¡Amarillo, amarillo!

Décima intrusión. Aquí tampoco están las llaves del coche. La pinto de naranja.

Undécima intrusión. Entro a recoger el bote de pintura azul y me doy cuenta de que todo este tiempo había una cámara de seguridad en el salón grabando todas las intrusiones que he hecho con la cara descubierta.

La pinto de blanco.

David Marín
Lleida, 1999. A los 3 años, me llevaron al psicólogo porque no hablaba. Dijeron que era timidez, y que un caso así requería un tratamiento especial. Ahora sigo siendo tímido, pero escribo chistes. Graduado en Comunicación Audiovisual con vocación de guionista.
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