La aventura de ir al cine

Un día cualquiera del año 2030…

—La TV de mi casa es una MAX OLED 8K UltraHD Plus de 85 pulgadas y no necesito ir al cine porque no me ofrece nada que no tenga ya en casa… ¡Y de ahí no me bajo!

—Puede que tengas razón pero, si me lo permites, deja que te cuente algo, ¿ok?

LA AVENTURA DE IR AL CINE

Ir al cine es como cocinar ese plato improvisado con ingredientes que por separado no te atraen pero que al mezclarse, a pesar del caos del cocinado, se convierten en algo único y delicioso que, una vez terminado, no podrás olvidar en mucho tiempo.

Todo suele empezar así…

—¡Coge las entradas con tiempo que luego se agotan!

—Traaaanqui, la dan en 11 salas y aún quedan 6 horas. ¡Hay tiempo de sobra!

(5 horas más tarde)

—A ver, voy a sacar las entradas. Ésta no que es en versión original y no quiero leer, ésta no que es en 3D y me mareo, ésta no que es en Total Inmersión Experience y no tengo chubasquero, ésta no que es en pantalla Imax y …

—¡Vengaaaaa!

—Ésta tiene camas en lugar de butacas, ésta es infantil con toboganes, ésta es para fumadores de crack, ésta tiene cinta transportadora con comida japonesa, ésta es para nudistas, ésta está inclinada y tienes que agarrar con arneses como en un rocódromo, ¡PUES PARECE QUE AL FINAL SÓLO LA DAN EN DOS!

—¡¡¡¡Te lo dije!!!!

—¡Y yo qué iba a saber que todo el mundo querría ver «Avatar 8: los bañadores no se secan ni patrás con la humedad que hay en este planeta»!

—¡Que las cojas yaaaa!

—Voooooy. A ver, ¿te importa que la sala sea pequeña?

—¿Cómo de pequeña?

—Parece que son 4 asientos con separaciones.

—¿A ver? ¡Eso son los lavabos!

—¡Mierda! Pues casi los reservo. ¡Es que me pones nervioso! Mira, he tirado de la cadena en éste y me han cobrado el agua.

—¡Quedan 50 minutos, por Dios! Coge la sala 1, que siempre es la más grande.

—Valeee, ahora sí. 18 filas. En la 8 no nos quedamos ciegos. ¡Vamooos!

15 minutos de trayecto y 5 minutos para aparcar. Eso se suele tardar normalmente de media. Salvo cuando reservas entradas y queda poco tiempo. Ese día juegan la final de la Champions en el estadio que hay de camino y el Carrefour hace un 3×2 en aguacates, así que te comes un atasco y en el parking sólo queda una plaza libre, la cual vislumbras a lo lejos mientras esperas que el coche de delante entre y salga de su hueco hasta que considera que ha quedado perfectamente aparcado.

—¡Venga, corre, quedan 10 minutos!

—¿Dónde están la entrada al centro comercial?

—¡En la otra punta!

—¿Dónde están los ascensores?

—¡En la otra punta!

—¿Dónde están las escaleras mecánicas!

—¡Aquí! ¡Pero no funcionan!

—¿Dónde están las otras escaleras que sí funcionan?

—¡En la otra punta!

Cuando por fin asciendes de los infiernos hasta la planta baja, llega el momento de encontrar dónde están los cines, que por norma general están lo más lejos posible de la entrada.

—¿Dónde están aquí los cines?

—¿Cuántas tiendas tiene este centro comercial?

—48.

—Pues cuando hayamos pasado por las 48, ahí al lado están los cines.

—Mira, han puesto dos Zaras.

—Es que hemos pasado por aquí dos veces.

—Luego volvemos a ver ese bolso. ¿Me da tiempo a ver el precio?

—¡Concéntrate por Dios!

Una vez dentro existe una frase en clave que hay que decir para que te dejen pasar, como en las pelis de espías, que usan claves como: «¿El grajo vuela alto en primavera?». En los cines la pregunta obligatoria que hay que hacer es: «¿Esta cola es para entrar o para coger entradas?». Una vez dicho, ya puedes pasar.

Después llega el momento captcha. Lo tienes ya todo preparado en el móvil pero un chaval con gorra y vocación de segurata te bloquea el camino a la felicidad.

—No lo lee, señor. Ajuste el brillo al máximo. Déjeme a mí.

—Ok. ¡¿Pero qué hace?!

—Le quito el cristal protector a ver si así…

—¡Pero…!

—Nada, igual si lo limpio… ¡Gggppchus!

—¡Pero no escupa en mi móvil!

—Qué paaasa, haberlo traído limpio. ¿Ve? Ya funciona. Anda, pase, guarrete.

5 minutos para que empiece la película… El corazón se recompone y la respiración vuelve a relajarse. Pero por poco tiempo. Da igual con quién vayas: pareja, niños, padres, amigos… Siempre, SIEMPRE, habrá alguien que te dirá estas dos terroríficas palabras: QUIERO PALOMITAS.

Normalmente para las palomitas hay dos colas: la rápida y en la que estás tú.

En teoría basta con meter un cubo en una urna y darle al botón de la bebida, pero por alguna extraña razón, hay paellas que se terminan de hacer antes. La variedad de menús disponibles tampoco ayuda a la fluidez.

—¿Qué tamaño quiere?

—¿Cuáles hay?

—El infantil, el junior, el normal, el grande, el extra grande, el super grande, el hiper grande, el mega grande, el extra grande y el Falete.

—Póngame ese cubo de ahí tamaño papelera.

—Es la papelera.

—¡Da igual, tengo prisa! ¡Ahí mismo!

—¿Bebida?

—Pffff, Coca-Cola.

—Aquí tenemos Pepsi.

—Pues Pepsi.

—No nos queda.

—Pues Fanta.

—Aquí tenemos Kas.

—Pues Kas.

—¿Limón o naranja?

—Limón.

—No nos queda.

—¡Pues naranja!

—Tampoco.

—¡¿Qué les queda?!

—Nestea light sabor lichis. Pero caliente, no hay hielo.

—Vale. Venga. Eso mismo.

—¿Por 1 euro más quiere una chocolatina?

—No.

—¿Por 1 euro más quiere un póster?

—No.

—¿Por 1 euro más quiere hacerse socio?

—No.

—¿Por 1 euro más quiere que me calle?

—¡Sí, por favor, aquí tiene!

—Muchas gracias.

Ya pasado el estrés por causas ajenas, llega el estrés por causas internas. 5 años de carrera pero guardo y saco las entradas 194 veces por si no he leído bien la sala, la fila y el asiento. Sala 1, fila 8, asiento 3. Sala 3, fila 8, asiento 1. Sala 8, fila 1, … Ese soy yo memorizando las coordenadas hasta mi asiento. Como alguien me distraiga vuelvo a empezar.

La coordinación motora es otro de mis fuertes. Mi mente ocupada recordando números, mis pies intentando acertar en los peldaños de la sala, mis ojos buscando asiento y mi mano cubriendo las palomitas para que no se caiga NI UNA. Con eso convalidan las pruebas para ser astronauta.

Toca ahora descifrar el acertijo que indica si el número del suelo señala tu fila o la de detrás (soy un crack en escape rooms) y buscar el camino óptimo hasta el asiento. Hay siempre dos caminos: el malo, que te hace dar toda la vuelta, y el bueno, que hace levantarse a 89 personas.

Que la gente haga la ola cada vez que se sienta alguien en su fila es una tradición que no debe perderse. El proceso de caminar de perfil en un pasillo de 10cm era algo que ya los egipcios dibujaban en sus pirámides. Aquí vemos un ejemplo de un grupo de amigos acercándose al asiento de una pareja sentada ya con sus palomitas

La numeración de los asientos es otro foco de diversión. Desde niños aprendiendo el orden de los números y en el cine nos perdemos más que Hannibal Lecter en una fábrica de tofu.

—Creo que están ordenados por números primos.

—A ver, ya debemos estar casi. 7, 5, 3, 1… Pues no. ¿Sabes si el asiento que cogimos tenía decimales?

Por fin encuentras el asiento y sólo se te han caído 20 palomitas. Se apagan las luces. Ya nada puede salir mal.

Y entonces…

Llegan ellos: LOS CAMINANTES. Seres que se aproximan guiados por la luz de su móvil y te dicen susurrando la temida frase de «Creo que estás en mi sitio»

Mecagoenmivida. 194 veces he mirado las entradas. ¿¿Me vas a decir que tú lo has hecho 195??

Lo siguiente ya es un diálogo de demostraciones absurdas a ver quién tiene las entradas más válidas:

—Yo cogí las entradas ayer. ¿Y tú?

—La semana pasada.

—Pues tu mail pone que son de hoy.

—Es otro error.

—Es que las mías son en papel válido, ¿y las tuyas?

—No. Las mías las hago en un papel casero que hago a base de confeti triturado, si te parece.

—¿Pero a ver, esta peli es «Avatar 8»?

—Eeeeeh, qué va, ésta es «Pitufina cachonda 6».

—¡Vámonos, hija! ¡No mires!

—¡Y rapidito que empieza y es en 3D! ¡Dile que cierre los ojos, que el pitufo bombero saca la manguera!

Ahora sí. Luces apagadas y empiezan LOS TRAILERS. Eso en la tele se pierde y los niños no tienen la oportunidad de aprender a construir preguntas desde muy pequeños como: “¿Empieza ya?”, “¿Es ésta?”, “¿Cuánto falta?”, “¿Ya ha acabado?”, “¿Por qué ese señor de la careta de hockey le clava un cuchillo a esa pareja mientras perrean?” “¿Quién es Tarantino y qué quiere decir jódete cabrón hijo de la gran …?”

Antes de empezar la película se hace una prueba de resistencia para los oídos en caso de bombardeo nuclear. La llaman: “Demo de Dolby Atmos”. El cine decide si tus oídos están preparados. No se ve, pero durante la demo del surround hay camilleros llevándose gente mientras van cayendo como moscas.

¡Y ya por fin empieza la película! Y todo lo sucedido es parte del camino para llegar a lo que viene a continuación. A la auténtica magia. Porque en realidad, todo este camino no es más que fruto de los nervios porque vas a vivir una experiencia que no se puede igualar en ninguna otra parte. No, hijo. En tu casa tampoco.

Elegir el mejor asiento, con tu bebida, tus palomitas, ver qué será lo próximo que vas a ver y hacerlo en una pantalla enorme con un sonido espectacular, igual puedes simularlo en casa. Pero para qué simular que lo vives pudiendo vivirlo.

Al menos de vez en cuando…

Lego Llorchs
Nací en Twitter, crecí en Rata Chillona, me reproduzco en Spotify y muero por una cerveza.

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