Homer Simpson really is dead

Abril del dos mil. El equipo de Los Simpsons se traslada a Florida para la filmación del episodio “Mata al cocodrilo y corre”, perteneciente a la undécima temporada. Aquel del cocodrilo, el concierto de Kid Rock, la caravana, la cárcel. Una risa.


Sobre el papel, era una producción muy ambiciosa, con un gran despliegue técnico, multitud de localizaciones y la aparición de diversas celebridades. El capítulo contó con un presupuesto de tres millones de dólares, el más abultado hasta entonces.


Estamos en la última noche de rodaje. El equipo celebra el fin de temporada tomando unas Duffs y contando chistes de Chiquito. Todo guay, hasta que Homer rompió el buen rollo iniciando una violenta discusión con Al Jean, productor de la serie.

Jean le reprochaba que la mitad del presupuesto se había gastado en caprichos a su nombre, lo que había llevado a recurrir a Kid Rock como único guest star, en lugar del amplio elenco de estrellas planteado.

Homer, por su parte, seguía sin perdonar que Jean mandara matar a Maude Flanders apenas unos capítulos atrás, tras enterarse de que ella y el propio patriarca de los Simpson mantenían una relación desde la quinta temporada.

Este tipo de conflictos eran frecuentes entre ambos debido a las reiteradas extravagancias y exigencias por parte del actor, auto considerado como la estrella del show. Aún así, la de aquella noche no fue una discusión cualquiera y Homer decidió que lo dejaba. Y eso hizo. Cogió el dinero que quedaba para la producción y arrancó su coche sin rumbo.

Tras unos 200 km y después de pillar bien de vino y nolotil se empezó a quedar sin gasolina, así que decidió parar en un motel a meterse todo ese mejunje psicotrópico.

La noche prometía ser antológica. Echaban un combate en el canal 45, el vino estaba ligeramente picado y en cuanto a las pastillas. Bueno, las pastillas la verdad que se le resistían. No había manera de abrir el bote.

Tras intentarlo de mil maneras, probó a abrirlo con la boca.  Mordió y mordió, retorciendo la mandíbula, para una dirección, para otra; y al fin el bote se abrió. No obstante, fue necesaria tanta fuerza, que con la inercia, el tapón acabó alojándose en la garganta causando la muerte de nuestro amigo amarillo, quien se desplomó sobre la moqueta de aquella ruinosa habitación justo a las 00:45.

Menudo plot twist, ¿eh? Cuando ya creíais que iba a morir de sobredosis, ¡zas! A ver listos, Homer Simpson es un dibujito animado, no puede morir de sobredosis.


A la mañana siguiente, Hans Topo, uno de los pocos amigos que le quedaban a Homer en la serie fue el primero en descubrir el cuerpo y llamar a la FOX. La noticia cayó como una losa en la cúpula de la compañía y ordenaron que no se filtrara nada.

¿Qué iban a hacer ahora que la estrella de su serie más exitosa había pasado a peor vida? Prescindir de Los Simpson era algo implanteable, pero ¿cómo iba a encajar la audiencia la muerte de Homer?

Después de muchas reuniones entre el equipo de la serie y los servicios de inteligencia de El Pentágono, se acordó que la única solución era continuar la serie como hasta ahora, con Homer dentro.

La jugada consistía en que un doble del personaje sustituyera al original. Para encontrarlo, se organizó un concurso de imitadores de la serie. Largo LaGrande fue el ganador en la categoría “Homer”. La verdad es que se le parecía un huevo, aunque fuera negro.

Sin tiempo que perder, le contaron toda la estratagema al elegido y se le propuso suplantar la identidad de Homer. Largo aceptó ¿Quién, en su sano juicio, no querría ser el puto Homer Simpson?


Así pues, entre la undécima y duodécima temporada, el antes conocido como Sr. LaGrande se sometió a un total de quince operaciones y entrenó día y noche para hablar y actuar como el Homer original. Todo salió a pedir de Milhouse. Tanto es así, que al inicio del rodaje, las diferencias eran casi inapreciables.

Los primeros días fueron como la seda. El Nuevo Homer era un tipo muy majete y no tardó en ganarse a la crew. Incluso retomó el contacto con Maggie, una relación que llevaba rota desde la segunda temporada por la adicción al crack de la joven.

La farsa parecía ir sobre ruedas, pero a medida que la producción fue avanzando, se fue complicando, debido principalmente a que el presupuesto se había agotado en comprar el silencio del equipo y en las costosas cirugías del Nuevo Homer. Los problemas se acumulaban, pero esto no fue todo.

En España, a partir de la duodécima temporada, se dijo que quien doblaba a Homer había fallecido. Falso. No se sabe cómo, el equipo de Antena 3 se enteró de todo, por lo que también hubo que untarlo. El tema es que Carlos Revilla, la carismática voz de Homer, se negó a formar parte de la trama y no aceptó el soborno.

La cosa acabó bastante tensa, y como consecuencia, el doblador tuvo que cambiar su vida y empezar desde cero. Hoy día reside en la localidad malagueña de Torre del Mar, municipio que también sirve de refugio a otros famosos que fingieron su muerte. Y a Tejero.

La serie continuó, y aunque el nuevo Homer se las ingenió muy bien, lo cierto es que no rayaba al mismo nivel que su antecesor. Este hecho y la falta de inversión, propiciaron el declive de la serie, que a partir de ese momento perdió frescura.

Con todo esto, hoy en día sigue manteniendo cierto nivel y de ella viven muchas familias americanas. ¿Por cuánto tiempo? No lo sé.

Lo que ahora sí sabéis, apreciados lectores, es por qué los capítulos de Los Simpsons con la voz nueva de Homer son una mierda.

De nada.

José Martín Navajashttp://www.josemartinnavajas.com
Malagueño nada saleroso. Me flipa la pizza con piña y poner el tendedero. Me gano el jornal vilmente trabajando en publicidad como copywriter creativo, aunque de vez en cuando hago mis pinitos como ilustrador por las risas. En la guardería hicimos una representación de las diferentes comunidades autónomas de España con sus trajes, bailes y demás y a mí me asignaron Andorra (Adjunto foto)

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