Guía de Barcelona para conocer aquellos rincones desconocidos en los que me han hecho llorar o incluso me han pegado

¡Bienvenidos a Barcelona, la ciudad de los sueños y las lágrimas!
Es posible que hayáis asistido a los típicos tours que muestran los puntos turísticos más concurridos y ahora estéis buscando profundizar en la riqueza cultural y arquitectónica de Barcelona visitando aquellos sitios que quizá no aparecen en las guías pero que resultan interesantes porque yo he llorado en ellos.

¡Acompañadme! 

Catedral de Barcelona

¡Oh, contemplad la catedral de Barcelona y en concreto los callejones oscuros que la rodean! Son un lugar históricamente significativo: fueron el punto neurálgico del comercio de la ciudad durante el siglo XIX. Por sus calles aún resuenan los gritos de los mercaderes y artesanos así como los sollozos de angustia que se me escaparon cuando Manuel, mi novio durante dos años, me dijo que le habían concedido una beca Erasmus y que estaría fuera todo el año. 


La fachada de la catedral data del siglo XIX, aunque su exquisita ornamentación neogótica nos transporte de forma inmediata al medioevo o incluso a 2002, el año en el que yo salía con Manuel y justo en estas escaleras me dijo que…

Me dijo…

Fijaos que el paso del tiempo no hace mella ni en la Catedral ni en mi madurez, pues incluso hoy me cuesta contener el llanto. ¡Así de imborrable es a veces la historia (la de la humanidad y la mía)!


Calle Valencia esq. Balmes

Si miráis a vuestra izquierda… veréis un sitio que no sale en las guías turísticas pero que es donde, hace mucho tiempo, me robaron un discman. Puede parecer arquitectónicamente pobre y eso es porque lo es. Sin embargo, justo en esta esquina, una mañana de abril del año 2002, dos adolescentes me empujaron contra la pared y me robaron. 

Los más pequeños de nuestro grupo quizá no saben lo que es un “discman”. Pues era un dispositivo que se usaba antiguamente para escuchar música que te había grabado tu novio y aunque el aparato en sí no era excesivamente valioso podía hacerte derramar muchas lágrimas debido a la humillación de que te lo quite alguien no necesariamente musculoso o amenazador. 


Calle Balmes, edificio PricoSA

Este magnífico edifico que estáis viendo no parece muy atractivo, pero por dentro es un hervidero de personas que me odian. Si algún miembro del grupo se atreve a entrar yo me quedaré aquí fuera, agazapada tras un arbusto. Os aconsejo subir a la planta cinco. Allí, en el baño, estuve llorando durante 45 minutos seguidos porque mi compañera de trabajo, Raúl, rechazó salir conmigo a tomar algo después de haberme enviado unas señales inequívocas de interés hacia mi persona.


IES Narciso Monturiol, Horta

No merece la pena bajar del autocar porque no nos dejarán pasar al interior del instituto pero merecía la pena desviarse para visitar este monumento de la lágrima. Es posible que ahora mismo, haya 2 o 3 alumnos en los baños, llorando. En esos mismos baños unas chicas pegaron por ser lesbiana y no me atreví a corregirles diciéndoles que no era lesbiana, lo que me hizo llorar aún más, por algún motivo…

Pero vamos, vamos, nos queda aún por ver un rincón de Barcelona que no aparece en las guías pero es en el que, sin duda, más lágrimas he vertido.


Mi habitación, casa de mis padres. Horta.

¿Cabemos todos? ¡He aquí el broche de oro en el que culmina nuestra excursión! ¡Este es el lugar de la ciudad en el que más veces he llorado! Y ahora mismo, ante todos ustedes, voy a darles una pequeña sorpresa: voy a llorar de nuevo. Mientras lo hago, no duden, si así lo desean y el tour ha sido de su agrado pueden dejar algo de dinero en ese bote que hay junto al aparato de música. Por supuesto, la experiencia era gratuita, pero mucha gente opta por dejar unos 10 euros por persona a modo de obsequio. 

Les recuerdo que este viernes hay organizada una excusión de dos días a Palamós y reproducir el fin de semana en el que cogí un autobús para ir a visitar a un chico que vivía allí y que no me hizo caso. No hace falta reservar hotel porque pasaremos la noche en la estación vigilando nuestras mochilas, tal y como hice yo en el verano de 2007.

Los visitantes abandonan la estancia satisfechos y a la salida del domicilio la madre de la guía les intenta vender algunas baratijas mientras se oye a esta llorar de lejos.

Sonia Totoro
Sonia es humorista y guionista de televisión y vive y trabaja en Madrid. Es alérgica a los higos y escribe cosas graciosas cuando le dejan.

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