Contemplación de la vida desde una terraza sin móvil

Cansado de la frase repetida de que los jóvenes no podemos estar en una terraza sin el teléfono móvil y que no podemos disfrutar de los placeres que da la simple observación, me he decidido a hacer lo propio en esta terraza tan mona del centro de Barcelona donde el trajín de vehículos y personas es abundante. Nada tiene que ver que me hayan robado el móvil en el metro y este llorando, replanteándome la vida, ni el por qué no pagué ese puto seguro que tanto me aconsejó mi madre que le sacara al puto móvil de mil euros que no necesito… (Joder, no soy un lobo de Wall Street … trabajo en Mercalleida descargando camiones).

En el replanteamiento de mi vida y en las cuatro horas aproximadas que llevo aquí, han pasado:

– Mil trescientos dos coches amarillos (Muchos para mi gusto).

– Doscientas seis ambulancias (Sospecho que era la misma que se había perdido).

– Cuarenta taxis (Me parecen poco a lo mejor alguno de los coches amarillos eran taxis).

– Aproximadamente dos millones de motos (De las cuales seiscientas mil han sido atropelladas por coches amarillos).

– Dos coches blancos (Se ve que no están de moda).

– Ciento cuarenta ingleses.

– Cuatrocientos italianos.

– Ochocientos americanos (Agrupando todo el continente por no dividir en países – … ya tú sabe).

– Cero Nacionales. (De los cuales el 100% se han peleado durante media hora por cuestiones políticas absurdas).

– Dos gatos con correa.

– Seis perros maullando.

– Una cotorra normal (No podría ser callada…).

– Un submarino.

– Una manifestación a favor del agua embotellada de plástico.

– Una manifestación a favor del agua embotellada de cristal.

– Una manifestación de negacionistas del embotellado que están a favor de beber en charcos.

Lo que he podido observar, mientras me enjuagaba las lágrimas, es que nadie presta atención a su alrededor y disfruta de lo que pasa por su lado. Es cierto que todo el mundo está con el teléfono en la mano, los de los coches amarillos, los de las motos, los gatos y los italianos por descontado, claro… Incluso los manifestantes se liaban entre ellos por culpa de estar mirando el móvil.

Una pena…

                                      Entretenida mañana…  

                                                                                                     Me voy a comisaría.

¿Por dónde se va? Joder, no tengo el google maps.

Santiago Caballero Díaz
Escribo teatro y lo unico que me gusta del ser humano es la risa. Que se mueran todos los hijos de puta, yo el primero.

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