Así hubiera sido la Segunda Guerra Mundial con redes sociales

El ascenso del fascismo italiano, el militarismo japonés y la toma del poder político por Adolf Hitler en 1933 tienen un factor clave: La creciente popularidad de todos ellos en Redes Sociales, surgidas en los años 20, pese a generar una gran incomodidad entre la población más conservadora.

La llegada al poder de Hitler se produce gracias al éxito de sus publicaciones en Twitter después de mostrarse de primeras como una persona ecologista y antitabaco y tachando a la gente que detectaba sus intenciones como haters, pasando posteriormente a introducir las ambiciosas demandas de su ideario a base de memes y mediante cadenas con el mensaje “comparte y di Hail” o regalando el primer capítulo del “Mein Kampf” si te registrabas en su canal.

Algunos avisaban de los terribles planes que podían estar detrás del uso de Redes, pero nadie se podía imaginar lo sucedido en la primavera de 1939: Alemania invade Varsovia gracias a la filtración de información privilegiada por la propia población tras aceptar la política de cookies sin leerla previamente.

Semanas más tarde, el Reino Unido y Francia declaran la guerra, supuestamente como defensa del pueblo polaco, aunque siempre se ha sospechado que era realmente para imponer sus propios servicios de 5G y streaming.

Mientras, la Alemania nazi hace un evento de Facebook como II World War e invita al General Franco, el cual le da a “tal vez asistiré”, para finalmente no presentarse.

Durante el año 1940 empieza la invasión de países como Dinamarca, Holanda o Luxemburgo y se empiezan a notar los primeros síntomas de la guerra: Aparece una avalancha de directos en Instagram y Youtube de artistas que necesitan atención bajo la excusa de ofrecer su arte para hacer olvidar al pueblo judío de sus problemas.

Inicialmente Estados Unidos decidía mantenerse al margen mientras los países aliados intentaban persuadirles etiquetándolos en sus publicaciones. Finalmente, una discusión en Twitter con Hirohito se va de las manos y se produce el ataque de Pearl Harbor en diciembre de 1941, a lo cual Roosevelt responde inicialmente con publicaciones pasivo-agresivas con indirectas para, finalmente, entrar en la guerra.

Mientras, la Unión Soviética había intentado sin éxito lanzar una ofensiva de espionaje mediante perfiles falsos de Facebook con mujeres que ofrecían sexo gratuito por Skype a oficiales nazis.

En sólo dos años de guerra se supera la cifra de 15 millones de muertos en batalla, mientras surge una red de gente que manifiesta en grupos y foros que la Segunda Guerra Mundial es un montaje para destruir todos los edificios del mundo e implantar el 5G en la reconstrucción basándose en que Hitler era Charles Chaplin, poniendo como prueba la película de El Gran Dictador sin saber que era una parodia.

En 1942 Estados Unidos consigue reclutar a militares que alucinaban viendo el número de followers del ejército norteamericano, aunque realmente eran seguidores comprados, y pensaban “fua, estos sí que saben”. La guerra, empezaría a virar hacia el bando aliado.

El año 1943 es clave. Italia empieza a sufrir el desgaste por la actividad y flujo constante de publicaciones y a mitad de cada mes sus tropas se quedaban sin megas para poder mantenerse en contacto.

Además, el liderazgo de Hitler da los primeros signos de tambalearse ya que son muchos los oficiales nazis que comienzan a estar hartos de sus interminables audios de whatsapp y ver en las stories de Instagram de miembros del bando aliado la posibilidad de una vida mejor, en contraposición a los posts habituales dentro de los mandos alemanes con frases rancias como “aquí gaseando”.

En apenas unas semanas, son centenares los miembros del Reich que le acaban haciendo unfollow, aunque de salida el Führer no le da importancia, pensando que eran los típicos que le seguían para que luego él devolviese el seguimiento.

Por otro lado, el descontento de Adolf por ciertos resultados es manifiesto. Las valoraciones negativas que reciben algunos de sus campos de concentración en Atrápalo, en el que Auschwitz llega a bajar del 9 acaban haciendo mella, aunque Hitler manifieste repetidamente que ese tipo de opiniones no le afectan.

El Führer intenta mantener su poder con gestos como el bloqueo de la cuenta de TikTok de la influencer Ana Frank, que finalmente es detenida.

A finales del 43, se crea el movimiento de Resistencia alemana al nazismo tras la imposición de Goebbels de pasarse de Whatsapp a Telegram y detectar que es la misma mierda con distinto collar.

El mismo movimiento posteriormente intenta un asesinato frustrado al führer mediante una cita falsa por Tinder a la que finalmente Hitler no asistiría, al pensar que el gancho en persona debía ser un orco.

25 de agosto de 1944: En la batalla de Normandia, los alemanes se quedan en inferioridad dada la baja repercusión que tienen ya la creación de eventos en Facebook.

El principio del fin estaba cerca, pero aún encontramos sucesos trágicos para los aliados, como el 15 de octubre de 1944, en el que Un tren lleno de miembros de la lista de Schindler son atrapados y llevados a un campo de concentración porque tenían silenciado el grupo de whatsapp con las indicaciones a seguir.

A principios de 1945 son liberadas Varsovia, Cracovia y Viena gracias al hashtag #CancelNazism y a una recogida de firmas en Change.Org

30 de abril de 1945: Adolf Hitler es localizado por dejarse Eva Braun la localización por GPS abierta para etiquetar una foto. Antes de ser atrapado, pone un post en con la frase “Lo importante no es ganar, sino hacer perder al otro.”  y se suicida.

Aunque no es el suceso final de la guerra, sí fue el gran detonante del mismo, el cual llegaría unas semanas más tarde. Una Guerra que deja una huella imborrable en la historia de la humanidad y que, sin duda, no hubiera sido lo mismo sin la influencia de las Redes Sociales, tan importantes en el momento.

Santi Liebana
Santi Liébana (Palma de Mallorca, 1978) ha trabajado durante 2 décadas en el sector del fitness y no se le nota. Por ello, desde hace un tiempo se está dedicando a la comedia y, fiel a sus principios, tampoco se le nota. Además de actuaciones regularmente en Palma y Madrid, crea contenido técnico orientado a la escritura de stand-up así como la Asociación Mallorca Open Mic, organizando micros abiertos, talleres y shows de comedia. Sus textos vienen ilustrados por su hermano Javier Liébana, para tener alguien realmente profesional en dichas publicaciones.

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